miércoles, 4 de diciembre de 2013

Jaisalmer

Jaisalmer es una ciudad casi mágica, legendaria, nacida del polvo del desierto de Thar en Rajasthan, al noroeste de la India, cerca a la frontera con Pakistán. Es uno de aquellos lugares en los que pareciera haberse congelado el tiempo o, más aún, que fuera extraído de la fascinante imaginación de un cuento de hadas.


La imponente masa de la fortaleza de Jaisalmer, labrada en piedra arenisca de color de la piel de león, adquiere tonalidades áuricas al atardecer, habiéndose ganado la reputación de Ciudad Dorada.




Pero más allá de la majestuosidad de sus baluartes o la poética secuencia de callecitas que conforman su entreverada trama orgánica, la arquitectura de Jaisalmer es considerada una obra maestra de la adaptación al clima agreste del desierto, a su tórrido calor en verano, a las frías noches de invierno y a las embestidas de las tormentas de arena, que replicaran los ataques de tribus cercanas. Es además una muestra de cómo pueden convivir armónicamente edificios de estilo tan disímil como el palacio, los havelis y los templos jainas.

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